Encontrar orina donde duerme o notar accidentes dentro de casa no significa que un perro en etapa geriátrica haya olvidado sus hábitos. La incontinencia puede relacionarse con cambios hormonales, infección, enfermedad renal, diabetes, dolor o alteraciones neurológicas.

Datos que ayudan al diagnóstico
Registra cuándo ocurre, cuánto bebe, con qué frecuencia orina y si hay esfuerzo, sangre u olor diferente. Distinguir entre goteo involuntario y aumento de la producción de orina orienta la revisión.
Nunca restrinjas el agua
Limitar el acceso al agua puede empeorar la deshidratación o una enfermedad existente. Mantén recipientes accesibles y solicita valoración para identificar la causa antes de probar remedios o suplementos.
Adaptaciones respetuosas
Ofrece salidas más frecuentes, coloca protectores lavables y mantén seca la piel. Evita regaños: el perro no lo hace de manera intencional. Si usa pañal, cámbialo con frecuencia y revisa irritación.
Cuándo es urgente
La incapacidad para orinar, el dolor intenso, el abdomen distendido, la sangre visible o una debilidad repentina requieren atención inmediata. El tratamiento depende de la causa y debe individualizarse.
Orientación para esta etapa
Cada perro envejece de manera diferente. Puedes ampliar esta información en nuestra guía de geriatría veterinaria, conocer los servicios de Cielo Animal o contactarnos para recibir orientación.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración veterinaria.